Por qué una sesión de postboda es la mejor Inversión para tus recuerdos
El día de vuestra boda va a ser increíble, pero os aviso desde ya: va a pasar a la velocidad de la luz. Entre los saludos, el protocolo, el cóctel y los invitados, a veces es difícil parar a respirar. A menudo me preguntan si realmente merece la pena volver a vestirse de novios días o semanas después del "sí, quiero".
Mi respuesta, como fotógrafo de bodas, es un rotundo sí. El día de la boda documentamos lo que pasa; en la postboda creamos lo que imagináis.
4 Motivos para decir "Sí" a la Postboda
1. Cero prisas, pura conexión
El reloj no existe. El día de la boda siempre hay un ligero estrés por no hacer esperar a los invitados en el cóctel. En una sesión de postboda marcáis vosotros el ritmo. Ya han pasado los nervios, sois oficialmente recién casados y esa relajación se nota (y mucho) frente a la cámara.
2. Lugares épicos sin límites
El día de la boda os limita geográficamente al entorno de la finca o restaurante. ¿Soñabais con fotos en un acantilado al atardecer, en medio de un bosque salvaje o en la arquitectura del centro de vuestra ciudad favorita? En la postboda, el mundo entero es vuestro escenario para unas fotos puramente artísticas.
3. Sin miedo a manchar el traje
Se acabó el protocolo. El día "B" hay que mantener el vestido y el traje impecables para el banquete. En la sesión posterior buscamos la autenticidad: nos metemos en el agua, rozamos la arena, corremos por el campo y dejamos que el viento deshaga el peinado. Es el momento de ser rebeldes.
4. Un último homenaje a vuestros trajes
Pasasteis meses buscando el vestido y el traje perfectos. Sería una lástima usarlos solo unas horas. La postboda es la excusa perfecta para darles un último homenaje triunfal antes de llevarlos a la tintorería.
Hacer esta sesión es el broche de oro para cerrar vuestra historia. Si queréis alargar la magia de vuestra boda y tener un editorial fotográfico solo para vosotros, HABLEMOS!