Vídeo

Un buen vídeo de boda no es una sucesión de clips lentos con música épica; es volver a escuchar la risa de tu abuelo, ver los nervios en tus manos antes de salir y sentir el ritmo de la fiesta.

Mi forma de entender el vídeo de boda une la elegancia del cine con la espontaneidad de lo que no se puede planificar. Desde mi base en Madrid, acompaño a parejas que quieren un recuerdo vivo, ya sea en una gran celebración en la capital o en una aventura íntima en cualquier parte del mundo.

No hago películas perfectas, hago películas reales. Porque la magia no está en los filtros, sino en que reconozcáis cada gesto como vuestro.

Vuestra historia de amor convertida en película